La vida consiste en encontrar nuestra propia forma de orientarnos en el mundo.

Bessel van der Kolk

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Terapia Para Adolescentes

Acerca de la Adolescencia

Ser adolescente es entrar en un mundo cargado de cambios físicos y corporales, transformaciones intrapsíquicas e interrelaciónales, retos y conquistas personales y expectativas individuales y sociales. Además, es enfrentarse a nuevos desafíos y posibilidades de invertir en el futuro, y de transformar los deseos e ideales sobre sí mismo, la familia, los otros, el cuerpo y la sexualidad.

Para poder comprender al adolescente en un marco global, es necesario considerarlo tanto en su individualidad como inmerso dentro de un contexto familiar, cultural y social único y singular, el cual también tiene unas demandas y expectativas acerca de la adolescencia y del adolescente.

Sin embargo, si hay algo que caracteriza a todos los adolescentes, sin excepción, es la era digital o la generación de internet, la cual también tiene unas exigencias y designaciones sobre cómo ser adolescente, pero del mismo modo, también agrega nuevos conflictos que afrontar como son: el cyberbullying o ciberacoso. Así pues, las demandas, exigencias y los factores de riesgo a los que está expuesto el adolescente son múltiples y variados, y por tanto mayores serán los efectos para su salud mental.

Los adolescentes con problemas de salud mental son particularmente vulnerables a la exclusión social, la discriminación, la estigmatización. Lo que desencadena diversos conflictos o trastornos como: trastornos emocionales, trastornos de ansiedad, fobias, autolesiones, trastorno dismórfico corporal, trastornos alimentarios, conductas de riesgo, aislamiento social, depresión, intentos de suicidio, trastorno por estrés postraumático, dificultades educativas y problemas con la salud física.

Así pues, entrar en la adolescencia es llegar a un campo abierto lleno de turbulencias y demandas propias y ajenas; y la forma como el adolescente las afronte y resuelva influirá en la construcción de sí mismo y como ingrese a la etapa adulta, con todos los retos que esta etapa también conlleva.

Psicoterapia con el Adolescente

La psicoterapia tiene como objetivos: ayudarle al adolescente a modificar los esquemas cognitivos, los cuales están constituidos por pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales que no sabe regular.  Potenciar alternativas a los comportamientos de riesgo, promover entornos y redes sociales favorables, adoptar pautas de sueño saludables y tener una mejor comprensión de sí mismo y de los cambios que está vivenciando.

La psicoterapia también se focaliza en ayudarle a desarrollar la resiliencia, así como estrategias y habilidades que le ayuden a afrontar situaciones difíciles y resolver problemas; y promover su bienestar psicológico para que pueda desarrollar todo su potencial y entrar a la edad adulta con una buena salud física y mental.

Para lograr dicho objetivo, inicialmente me reúno con los padres para que me expongan sus demandas con respecto a la problemática actual que está presentando el adolescente y también sobre las expectativas que tienen con respecto a la psicoterapia.

Esta primera sesión también trato cuestiones como: el enfoque terapéutico y las estrategias o pautas a seguir, los días y el tiempo de las sesiones, los honorarios y forma de pago; además de otras cuestiones que se consideren pertinentes.

Después me reúno con el adolescente con el objetivo de establecer un vínculo de confianza mutua, explorar su problemática e inquietudes, valorar conjuntamente su situación y definir la forma en que ambos podremos ir orientándonos en lo que le está pasando e ir minimizando los efectos de las demandas psicosociales y los conflictos socio-emocionales a los cuales se ha visto o está expuesto.

Apoyo y Psicoorientación a los Padres

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La adolescencia pone a prueba la capacidad de transformación de los padres, por lo cual considero que es fundamental tener reuniones periódicas con los padres donde podamos trabajar diversos aspectos relacionados con la adolescencia, ya que esta es una etapa única y formativa y llena de múltiples cambios que es necesario comprender, acompañar y aceptar.

Además de lo anterior, estos encuentros periódico tienen como propósito abordar y transformar el vínculo relacional con el adolescente, para esto es necesario trabajar sobre sus propias expectativas, experiencias y creencias con respecto a la adolescencia, y principalmente con respecto a su hijo adolescente.

Si se considera necesario y oportuno, también se incluirá un asesoramiento a los centros escolares o se solicitará el apoyo de otros profesionales como: médicos, psiquiatras o tutores.

Estas reuniones o encuentros serán consensuados con el adolescente, ya que éste tiene el derecho a expresar su opinión y a que está se tenga en cuenta en todos los asuntos que le afectan. Además, se preservará la intimidad del proceso terapéutico que se viene desarrollando con él.

Los Adolescentes y sus Problemáticas Socio-emocionales

Trastornos Socio-Emocionales

 

 

Una de las características distintivas de la adolescencia es el aumento de la emocionalidad. En comparación con los niños y adultos, los adolescentes, especialmente las niñas, muestran una expresión de emociones negativas más frecuente, intensa e inestable, principalmente en respuesta a las señales sociales.

Una mayor experiencia de emociones negativas se relaciona con:

  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Trastornos
  • Trastornos de ansiedad social.
  • Trastornos de ansiedad generalizada y específicos como: la agorafobia, el trastorno de pánico y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Los trastornos de externalización como el: Trastorno de oposición desafiante, trastorno de conducta, trastorno de déficit de Atención con o sin hiperactividad (TDA-H), comienzan antes de la adolescencia; en cambio el uso de sustancias y las prácticas sexuales de riesgo, comienzan durante la adolescencia. Con respecto al trastorno depresivo mayor, es raro que se manifieste en la infancia, pero su prevalencia aumenta dramáticamente durante la adolescencia, especialmente entre las niñas.

Todos los trastornos socio-emocionales se caracterizan por:

  • Una mayor afectividad negativa y una desregulación concomitante del estado de ánimo.
  • Fuerte enfoque interpersonal que refleja angustia y dificultades en las relaciones.
  • Una preocupación más amplia por las opiniones u observaciones de los demás.
  • Preocupación por la imagen corporal.

Además de la depresión o la ansiedad, los síntomas también pueden superponerse con más de un trastorno y con cambios rápidos e inesperados en el estado de ánimo como, por ejemplo: arrebatos emocionales, irritabilidad, frustración o enojo excesivos; y síntomas físicos como: dolor de estómago, dolor de cabeza o náuseas.

Algunos trastornos como el de ansiedad, predicen fuertemente la presencia de la misma condición más adelante en la vida. Sin embargo, el curso individual a menudo es un «ir y venir»; y con frecuencia se presentan cambios de un trastorno de ansiedad a otro.

Trastornos del sueño

 

En la etapa de la adolescencia se da un cambio importante en los patrones del sueño. Particularmente hay un inicio del sueño más tardío y un despertar posterior, comúnmente denominado: tarde. Se considera que la duración óptima del sueño en esta etapa es de poco más de 9 horas por día.

Sin embargo, debido a los diversos factores biopsicosociales correspondientes a esta etapa y el uso de dispositivos tecnológicos a altas horas de la noche o en la cama, es común la presencia de una reducción general en la cantidad total de sueño, lo cual se viene considerando como un problema grave de salud pública tanto en los adolescentes como en los adultos.

El sueño insuficiente o la restricción crónica del sueño tiene una amplia gama de consecuencias negativas como:

  • Somnolencia diurna: la cual está asociada con el retraimiento social y las dificultades para interactuar con los compañeros
  • Déficits o disminución en la capacidad para regular las emociones.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Aumento de los afectos negativos, los cuales están relacionados, principalmente con la ansiedad y la depresión.

El desarrollo y mantenimiento de los trastornos socioemocionales asociados con los trastornos del sueño también generan:

  • Aumento de los sesgos de interpretación.
  • Pensamiento inútiles.
  • Sesgos de juicio y estilos de atribución negativa.
  • Creencias de control.
  • Una peor resolución de problemas.
  • Un aumento de los niveles de rumiación y supresión de pensamientos.

La rumiación del pensamiento se presenta en el período previo al sueño y hace referencia a que el foco de atención se queda fijo en una idea real o imaginaria, lo cual genera altos niveles de estrés, malestar y una consolidación sesgada de los recuerdos emocionales.

Un ambiente familiar positivo al igual que normas establecidas por los padres, como son las horas fijas para que el adolescente se acueste temprano, se asocia con una mejor duración del sueño, menos fatiga, depresión e ideación suicida.

Conflictos en las relaciones sociales

 

La adolescencia está marcada por una mayor complejidad en las relaciones sociales creciente y una creciente importancia de las relaciones con los pares, llegándose a convertir en su principal fuente de dependencia, intimidad y apoyo social. Además, tienden a desconectarse del control parental y a firmar un control más autónomo sobre la toma de decisiones, sus emociones y comportamientos. Esto puede llegar a tener un impacto negativo en las relaciones familiares y aumentar el conflicto entre los padres y el adolescente.

Los adolescentes también tienden a compararse repetidamente con sus hermanos y sus compañeros para establecer lo que es normal y determinar dónde encajan. Además, también se comparan con las imágenes idealizadas que circulan en las plataformas de las redes sociales.

Las comparaciones entre un ideal del yo y los ideales sobredimensionados y hasta irreales que circulan en las pantallas, generan un incremento de depresión, ansiedad, insatisfacción corporal y baja autoestima, principalmente en las niñas.

De igual manera, los adolescentes son muy vulnerables a lo que se denomina, contagio entre iguales, es decir que son propensos a adquirir características negativas como la agresión y la afectividad negativa; y comportamientos positivos, como el aprendizaje y el comportamiento prosocial. Por ejemplo, se ha demostrado que las adolescentes se asocian con aquellas que comparten actitudes similares a las suyas con respecto a la dieta, la pérdida de peso y la purga.

Los problemas en la comunicación y la competencia social son otras de las característica claves presente en las relaciones entre pares durante esta etapa. Los adolescentes que tienen dificultades para interpretar y comunicarse efectivamente en situaciones sociales novedosas, o tienen un comportamiento inhibido y retraído son más propensos a sufrir el rechazo y el ostracismo o abandono de su grupo social, lo que incrementa la angustia socioemocional y la depresión.

Acoso escolar

 

Aunque el acoso escolar se produce en todas las edades, hay una mayor incidencia durante los primeros años de la adolescencia. Los diferentes tipos de acoso a los cuales se enfrentan los adolescentes, incluyen: la agresión física, verbal, social y relacional y puede ser de forma directa o indirecta.

La forma directa se refiere a agresiones físicas y verbales como: golpes, empujones, patadas, insultos y burlas. La forma indirecta está relacionada con la intimidación relacional y social como: la exclusión del adolescente del grupo de amigos o la difusión de rumores falsos y dañinos.

Las redes sociales permiten a los adolescentes un acceso sin precedentes a sus pares, lo que permite otra modalidad de acoso, el Cyberbullying. Este tipo de acoso tiene la particularidad de que facilita a los pares burlarse, insultar, amenazar, acosar e intimidar al adolescente sin la posibilidad de que este se pueda defender o evitar el daño que le están haciendo.

Un tipo de acoso al que más se ven expuestos los adolescentes, principalmente las niñas ya sea de forma real o virtual, es el relacionado con la imagen corporal y el peso. Este tipo de acoso es un factor de alto riesgo para que desarrollen una baja autoestima, creencias y percepciones sesgadas y negativas acerca de su apariencia corporal, así como autodescripciones globales y representaciones negativas del yo.

Los adolescentes que sufren acoso escolar o cyberbullying son vulnerables a sufrir trastornos de ansiedad, trastornos alimentarios y depresión, y los cuales pueden durar a lo largo de la vida. También son más susceptibles de padecer autolesiones, aislamiento social e ideación suicida.

Con respecto al suicidio o intento de suicidio, se ha encontrado que existen otros factores de riesgo para los adolescentes como: el uso nocivo del alcohol, los abusos sexuales durante la niñez, la estigmatización por la búsqueda de ayuda, los obstáculos para recibir atención y el acceso a medios para llevarlo a cabo.