PSICOTERAPIA RELACIONAL

Estar en la mente de otra persona – ser escuchado, observado, comprendido, que se reflexione sobre uno, ser recordado- es una de las experiencias subjetivamente más significativas que un ser humano puede tener”. Heinz Kohut.

 

La psicoterapia de orientación relacional, incluye un grupo múltiple y variado de perspectivas teóricas y estrategias clínicas como son las últimas investigaciones de la primera infancia y el apego, la psicoterapia existencial y humanista, la nueva ciencia cognitiva y las últimas investigaciones neurocientíficas sobre la memoria emocional, el trauma y el trastorno por estrés postraumático.

 

El principio fundamental es que el ser humano se co-crea y configura a través de la matriz de relaciones que ha tenido y va teniendo en el transcurso de su vida, y también con base al contexto socio-cultural al cual pertenece. Además, para el enfoque relacional aquello que llamamos síntomas, trastornos, o enfermedad mental o psíquica son una solución espontánea a las experiencias dolorosas o traumáticas que hemos tenido en un momento(s) determinado(s) de nuestra vida  y las cuales no hemos podido metabolizar, comprender o afrontar.

Por tanto, la psicoterapia, es un proceso de reunión con un terapeuta con el objetivo de resolver los comportamientos problemáticos, creencias, sentimientos, problemas de relación, y/o respuestas somáticas (sensaciones en el cuerpo).

 

Principios de la Psicoterapia relacional

  • La psicoterapia es un trabajo conjunto entre terapeuta y paciente que gira en torno a la comprensión de la experiencia en su amplia y diversa totalidad: cognitiva, emocional, física, afectiva, comportamental, relacional y social.
  • Entre terapeuta y paciente existe una reciprocidad o influencia mutua, donde el terapeuta contribuye al proceso psicoterapéutico con una actitud empática y el paciente con una actitud ha ser empáticamente comprendido.
  • El acento psicoterapéutico no está colocado sobre determinadas formas de comportarse, ni en la aplicación de verdades universalmente válidas, sino que se enfoca en el pensamiento autorreflexivo y en la participación creativa de los participantes; es decir que la relación terapéutica no se centra sólo en el contenido de lo que se habla, sino también en el proceso.
  • La terapia constituye para el paciente una segunda oportunidad de sanación, de desarrollo emocional y de posibilidades para construir nuevas estrategias que le ayuden a relacionarse de manera más adaptativa, creativa y satisfactoria consigo mismo y con su entorno.

 

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