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El dolor no puede, ni debe ser evitado, si no que más bien puede ser vivido, aprendido y equilibrado con las alegrías de la vida.

Sandra Buechler

Terapia para adultos

Desde la perspectiva relacional, la enfermedad o psicopatología se debe a experiencias amenazadoras o traumáticas sobre las cuales se construyen esquemas mentales desadaptativos y desregulados. Estos esquemas tienen como función principal, organizar las experiencias que generan sufrimiento con el fin de negarlo, distorsionarlo o evitarlo.

Sin embargo, funcionar con este tipo de esquemas a lo largo de la vida, no solo es desgastante, sino que tampoco logra protegernos por completo del sufrimiento; más bien al contrario, son la base para interacciones conflictivas, trastornos de ansiedad, desregulación del estado de ánimo, ansiedad social, abuso de sustancias, vacío, pérdida de sentido y significado de nuestro propósito en la vida, trastorno de estrés postraumático (TEPT); falta de sintonía consigo mismo y con las personas significativas de del entorno, enfermedades físicas y psicosomáticas.

Por tanto, la psicoterapia se enfoca en ayudarle al paciente a pensar de manera autorreflexiva y creativa sobre sus esquemas cognitivos, emocionales y corporales; sobre sus traumas tempranos o experiencias micro-traumáticas que ha tenido a lo largo de su ciclo vital y que no ha podido mentalizar, comprender o resolver; y que en la actualidad están interfiriendo con su desarrollo y sus vínculos afectivos.

La mentalización es un fenómeno profundamente social y cuando falla, se tiende a imponer el propio punto de vista y se intenta forzar a los demás a acceder a los propios deseos, necesidades o creencias, lo cual deriva en conflictos, antagonismos y resentimientos.

Así que, el foco de la psicoterapia también se pone en fomentar el mentalizar con más exactitud y riqueza. Desde una actitud de apertura, inquisitiva y curiosa se puede ir mirando lo que sucede en la mente propia y ajena; se puede lograr ver a los otros tal como realmente son y a si mismo tal como efectivamente es.

Cuando estamos desregulados emocional y afectivamente, lo más importante y difícil es mentalizar las propias emociones; por esto, buscar ayuda terapéutica es un gesto de salud; ya que, para poder cambiar, primero hay que conocerse y estar sintonizado consigo mismo.

Además, reconocer que hay muchas perspectivas mentales sobre la realidad exterior, permite implicarse en relaciones plenas e íntimas con aquellos con los que estamos emocionalmente apegados y enfrentar las vicisitudes de la vida cotidiana de una manera más activa, creativa y participativa.

LOS ADULTOS Y ALGUNAs
DE SUS PROBLEMáTICAS