“La vida consiste en encontrar nuestra propia forma de orientarnos en el mundo”. Bessel A. Van der Kolk.

La psicoterapia es un trabajo conjunto entre paciente y terapeuta que gira en torno a la comprensión de la experiencia emocional del paciente; por tanto, esta no pone el acento sobre determinadas formas desadaptativas de comportase, ni sobre verdades universalmente válidas de lo que es la “normalidad”, sino que invita y ayuda al paciente a pensar de manera autoreflexiva, compasiva y creativa sobre sus aspectos cognitivos, emocionales y corporales, y sobre aquellas experiencias de su vida que no ha podido mentalizar y resolver.

El esfuerzo del terapeuta por ayudarle al paciente a mentalizar y explorar de forma segura sus mundos de experiencia que le generan dificultades y sufrimiento, le permitirá poder ir transformando sus patrones de relación, adquirir mayor confianza en sí mismo y desarrollar y expandir su creatividad para que pueda enfrentar las vicisitudes de su vida cotidiana de una manera más activa y participativa.

Buscar ayuda terapéutica es un gesto de salud, no de enfermedad; por tanto comenzar una terapia puede ser un gran paso para ser la versión más saludable de sí mismo y vivir la mejor vida posible.

Trastorno por estrés postraumático (TEPT)

La mayoría de los traumas tienen lugar dentro del contexto de las relaciones interpersonales; y esta realidad implica que el trauma incluye violaciones a los límites personales, pérdida de la acción autónoma y pérdida de la propia capacidad de regulación.  En consecuencia muchas personas que han tenido experiencias traumáticas como: Abusos sexuales, maltrato y abandono en la infancia y adolescencia, o han vivido eventos como una guerra, un desastre natural o un accidente grave; tienen problemas a la hora de iniciar acciones eficaces independientes, incluso en determinadas situaciones que las que se espera que puedan defenderse por sí solos.

Cuando los traumas no han sido resueltos, estos generan déficits profundos en la capacidad de integrar la experiencia emocional, los pensamientos, los recuerdos, la identidad y los distintos elementos somatosensoriales; lo cual se evidencia en la propensión que tiene la persona traumatizada a alternar entre:

  1. La insensibilidad emocional  y corporal, y la evitación de los estímulos que recuerdan el trauma.
  2. Revivir de forma intrusiva el trauma a través de sensaciones y emociones físicas intensas e incontrolables,  flashbacks, sueños, pensamientos o síntomas somáticos.

Características de las personas que han sufrido algún trauma:
  • Presentan alteraciones en sus procesos emocionales y cognitivos.
  • Desarrollan unos hábitos con los cuales se orientan y prestan atención a las creencias relacionadas con el trauma, como por ejemplo, la convicción de su propia indignidad o la creencia de que jamás estarán a salvo ni serán felices.
  • Pierden la capacidad de utilizar sus emociones para guiarse y para orientar sus acciones, ya que tienen bastantes dificultades para prestar atención a sus sensaciones y precepciones internas.
  • Pierden la capacidad de reconocer y de encontrar las palabras que les ayuden a  describir sus emociones,
  • Pueden mostrarse desapegados respecto de sus emociones, manifestando un afecto plano y quejándose de una falta de interés y de motivación en la vida y de una incapacidad para pasar a la acción o
  • Pueden vivir sus emociones como unas llamadas urgentes e inmediatas que los llevan actuar de forma explosiva y descontrolada.
  • Tienen miedo a la intimidad: La anticipación de la cercanía y la compenetración les suscita de forma automática recuerdos implícitos relacionados con el daño, la traición y el abandono.

 

¿Qué puede hacer la psicoterapia?

La psicoterapia aborda el hecho de que el pasado traumático continúa influyendo en la forma como las personas se perciben a sí mismas y a su entorno, por tanto trabajar la traumatización implica que la persona recuerde cómo sobrevivió, y cuáles fueron los daños, con el objetivo de que tomen conciencia de que las emociones y las sensaciones cambian con el tiempo; y también para que aprendan que no es peligroso tener emociones y sensaciones.  El interés por analizar de qué forma el cuerpo y la mente reacciono al trauma del pasado y de cómo estas reacciones  se han prolongado dentro del contexto de su vida actual, ayuda a que el paciente pueda cambiar estas reacciones y tener un funcionamiento más adaptativo consigo mismo y con su entorno.

En última instancia el papel del terapeuta consiste en ayudarle al paciente a vivenciar un sentido diferente y reorganizado de su propia identidad; facilitándole el autoconocimiento y la autorregulación emocional, de tal forma que pueda descubrir otras formas de relacionarse consigo mismo y con el mundo.

Trastornos del estado de ánimo

Los trastornos del estado de ánimo incluyen todos los tipos de Depresión y el trastorno Bipolar.  Cualquiera puede sentirse triste, irritable de vez en cuando, sin embargo los trastornos del estado de ánimo afectan a diario el estado emocional de la persona, son más intensos y más difíciles de controlar que los sentimientos de tristeza normales.

Muchas personas que sufren algún trastorno del estado de ánimo no deciden consultar debido al estigma conlleva la enfermedad; pero es importante tener presente que si no buscan la ayuda de un profesional, pueden conducir a una variedad de problemas emocionales y físicos, como: dolor o enfermedad física, uso indebido de alcohol o sustancias, ansiedad, trastorno de pánico o fobia social, conflictos familiares, relaciones de pareja, problemas en el trabajo o en los estudios, aislamiento social, ideación suicida e intentos de suicidio, o autolesiones.

 

Depresión

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta cómo se siente, piensa y se comporta la persona.  Cualquier persona y en cualquier momento de su vida puede llegar a padecer una depresión debido a su falta de capacidad para afrontar diversas experiencias o acontecimientos de su vida, como: El despido del trabajo, un divorcio, la pérdida o muerte de un ser querido o de un familiar, problemas económicos o financieros, el diagnóstico de una enfermedad grave, entre otros.


Síntomas más comunes de la depresión

  • Sentimientos de desesperanza o pesimismo.
  • Sentimientos de culpa, inutilidad e impotencia.
  • Irritabilidad e inquietud.
  • Pérdida de interés por las actividades que antes eran placenteras
  • Fatiga y falta de energía.
  • Dificultades de concentración
  • Problemas de sueño: Insomnio o dormir en exceso.
  • Problemas de alimentación: Pérdida de apetito o comer excesivamente.
  • Ideación suicida
  • Sentimientos de tristeza prolongada, ansiedad o vacío.
  • Dolores y malestares físicos persistentes como: Problemas digestivos, dolores de cabeza, de espalda o musculares.

 

Trastorno Bipolar

El trastorno bipolar, antes llamado depresión maníaca, causa oscilaciones extremas del estado de ánimo que incluyen: manía y depresión.  Cuando la persona se deprime puede sentirse triste o desesperanzado y perder el interés o el placer en la mayoría de las actividades; y cuando su estado de ánimo cambia en la otra dirección, puede sentirse eufórico y lleno de energía. Los cambios en el estado de ánimo pueden ocurrir sólo unas pocas veces al año o con tanta frecuencia como varias veces a la semana.

Existen dos tipos de trastorno bipolar con unos síntomas y características específicas, pero estos pueden variar de una persona a otra.

Trastorno Bipolar Tipo I

Se caracteriza por la presencia de al menos un episodio maníaco. El episodio maníaco puede estar precedido por episodios de hipomanía o episodios depresivos mayores. Los síntomas de manía causan un deterioro significativo en la vida de la persona, y a veces pueden requerir hospitalización o desencadenar una ruptura con la realidad (psicosis).

Trastorno Bipolar Tipo II

Se caracteriza por la presencia de al menos un episodio depresivo mayor de una duración de por lo menos dos semanas y de al menos un episodio hipomaníaco de una duración de al menos cuatro días; pero nunca haber tenido un episodio maníaco. Los episodios depresivos mayores o los cambios impredecibles en el estado de ánimo y el comportamiento pueden causar angustia o dificultades en diferentes áreas de la vida de la persona.

Intentos de suicidio

Trastornos de ansiedad: Miedos, fobias, ataques de pánico

Elaboración del duelo

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